La eficiencia energética está en boca de todos hoy en día. Ya no sólo por el hecho de que están publicándose leyes y directrices europeas que así lo exigen para reducir la huella de carbono sino también por el importante ahorro económico que le puede suponer a una empresa industrial.
El aire comprimido es la fuente de energía del 90% de la industria. Es fácil de generar, es segura y no contamina. No se suele prestar demasiada atención a los consumos excesivos o las fugas porque no se conoce lo que se está consumiendo y la energía que se está perdiendo. Cuando somos capaces de convertir estos consumos en euros es cuando realmente somos conscientes de lo que estamos gastando.

Podríamos separar el aire comprimido en dos fases, la de generación y la de utilización.

En la generación de aire se derrocha mucha energía que se pierde en forma de calor. Aspectos que debemos tener en cuenta de cara a conseguir ahorros energéticos:

– la potencia instalada debe ajustarse a las necesidades concretas.
– La calidad del aire también es importante ya que si hay humedad en el ambiente puede producir corrosión y desprendimientos en las tuberías, haciendo que disminuya el caudal.
– Recuperación de la energía transformándola en calor para calefacción o para calentar agua.
– Ajustar la presión de trabajo. Normalmente se tiende a tener sobrepresión en las fábricas, un error muy común porque no sé ha medido lo que realmente está suponiendo en euros.

En la fase de utilización del aire es también donde se pierde mucha energía y dónde se puede actuar. Como ya hemos comentado, hay que monitorizar el consumo. Esta monitorización se hace mediante caudalímetros que nos permitirán conocer cuanto está gastando una máquina.

Y ahora ¿cómo ahorramos? Vamos a enumerar brevemente cómo podemos actuar:

– Bajando la presión. Aproximadamente bajar la presión de trabajo en 1 bar aporta un ahorro del 12%.
– Utilizando dobles presiones
– Multiplicando la presión en los puntos donde se necesite en vez de tener la misma presión para todo el ciclo.
– Duplicar la fuerza con cilindros de doble émbolo.
– Recuperar la energía de un actuador.
– Evitar estrangulamientos
– Valorar el coste de las fugas para saber si se justifica su reparación.
– Modo stand by para reducir consumos innecesarios.
– Para ahorra energía en los soplados podemos utilizar boquillas, amplificadores de aire y soplados por impulsos.
– En los sistemas de vacío para elementos no porosos también se pueden emplear eyectores de vacío y vacuómetros.

Cada empresa tiene sus particularidades y para cada caso existe una solución.

En Uriarte Industrial ponemos a vuestra disposición nuestro conocimiento y experiencia para ayudar a las empresas a implantar medidas de ahorro energético. En muchos casos son pequeñas intervenciones que pueden ayudarnos a ahorra una parte importante de la factura de la electricidad.

Mas información aquí: eficiencia energética SMC